Introducción sobre ti.

Aún me falta comprender cómo iniciar un diálogo contigo,
tal vez usando la voz interior que reitera día tras día
la importancia de llamarte por lo que eres:
el presente que me invita a seguir contigo en el futuro,
aquello por lo que dejé hace mucho tiempo de mirar hacia atrás.

A lo mejor al destino se le ocurre bromear sobre nuestros encuentros súbitos,
ocultos en la memoria de quienes comprenden que lo eterno,
va más allá de las palabras.

Contigo mi mundo confluye y se desdobla,
Se vuelve arroyo mas no me ahoga.
En ti mi vida se extiende, porque nunca cortaste mis alas.

Dentro de tu piel me reconozco,
como las notas delicadas de una Jazz caminando por París,
Buscando las pistas que revelan tu cuerpo
Y que me impiden soltarte por mucho que pasa el tiempo.

Ojalá tú y yo una mañana cualquiera desayunándonos,
Devorando comisuras de sueños comunes,
Saboreando cada ‘te quiero’ como si fuera el último,
En el anhelo repentino de continuar…

Aún ignoro cómo dirigirme hacia ti
Sin que el alma empiece a temblar,
Aunque existas en cada rincón de mi mente,
Por mucho que no me pueda escapar…

Aquí habitas tú,
Bajo los cimientos de un corazón que nunca te olvidará.