El poder unificador de la mujer, somos humanidad. Día de la Mujer

Nacer mujer no te hace más débil o más aprovechada, te hace ser humana, no es un privilegio y no debe convertirse en uno, si estás convencida de que estamos por encima de los hombres, entonces no has entendido nada de nada, has caído en su discurso, te has comido entero el cuento de que si nos dividimos, ganaremos… no, la brecha no debe ampliarse para separarnos, sino que debe luchar por equidades, mirarnos a los ojos como iguales y de esa manera exigir que nos dejen de vender la idea de que somos más que otros.

Las mujeres tenemos capacidad de crear y construir, de amar, de sentir, de ser mucho más que una bandera o un color, de ser nosotras con los ojos tan abiertos, que reconozcamos cuándo nos quieren decir qué, cómo, cuándo y por qué debemos ser así o no, la lucha feminista no es señalar a las mujeres que optan por ser amas de casa, ni a las que deciden no ser madres, la lucha es la reivindicación humana de que somos un conjunto de emociones, modificadas tras siglos de lobotomía social, donde a los chicos les dicen que “llorar es de maricas” y que las “niñas no dicen groserías”.

El triunfo es unirnos, poner en evidencia esa división tan marcada que nos quieren vender con distinto envase cada siglo, sí, a las mujeres nos matan, nos violan, nos desaparecen, nos maltratan más que a los hombres, sí, ganamos menos y trabajamos igual o más que ellos, pero ojo, mucho ojo, porque debemos enseñar desde pequeños a reconocer las trampas que nos venden en la televisión, en el colegio, en nuestro mismo hogar, porque ahora nos quieren embotellar el feminismo en camisetas que pongan “soy fuerte, soy libre”, creyendo que eso ya nos convierte en mucho más, desconociendo la explotación detrás de esa prenda que con tanto orgullo luces.

Tenemos tal magia corriendo por nuestras venas, que debemos evitar que nos la roben y la comercialicen, nuestra generación debe aprender a ver las mentiras que nos quieren ofrecer para dividirnos como humanidad, no se trata de “ellos y nosotras”, se trata de acercarnos como especie y luchar contra “esos” que se regocijan y masturban sobre nuestra dignidad, porque desde las sombras gobiernan y comercian nuestros sentimientos.

No se reduce a “puedo ponerme lo que quiera y no deben violarme”, porque el problema real es que nuestras niñas, adolescentes y mujeres escuchan y cantan letras como estas “Tu coño es mi droga, me chupa la polla hasta que se ahoga, Que a mí ya me da igual si eres menor o mujer.” (La Mafia del Amor-Maldades), sin saber qué están diciendo en muchos casos, celebradas en muchos otros cuando las ven bailar con tres años letras como la mencionada… creyendo que es algo positivo.

Nuestro poder como mujeres incluye convocar, educar, construir y formar, tenemos esa capacidad innata de creación (sin necesariamente ser madres), poseemos mucho más de lo que creemos, somos nosotras las responsables de cambiar esto a mejor, pero sin dividirnos y dejar de lado a otra parte de la humanidad, los hombres, porque no debemos rechazar el yo masculino que llevamos dentro, más sí despertar el lado femenino en ellos, porque les han enseñado a temer a su feminidad y a satanizarla y aborrecerla, como a nosotras con el cuento de que si somos un poco masculinas, ya no somos mujeres.

Crecí en un hogar donde las labores de casa no estaban asignadas exclusivamente a mujeres, eso no convirtió en “marica o calzonazos(1)” a mi papá ni a mi madre en un atenida, los dos han sabido explotar sus fortalezas y pasarlas a nosotros sus hijos, nos han inculcado el valor de defender y apoyar las diferencias y rechazar los prejuicios, aunque he de reconocer que tanto mi madre como mi padre, han pecado en cosas que yo reconozco como producto de una cultura dividida entre hombres y mujeres, eso sí, sin saberlo y creyendo que hacían lo mejor.

Nuestro compromiso es unificar, llamar a un proyecto de construcción mutuo no excluyente, amar las diferencias que poseemos como por ejemplo que las mujeres somos físicamente más flexibles que los hombres y los hombres tienen más fuerza física que nosotras, sin que ello suponga un pecado, amar que los hombres sean sensibles sin que ello los convierta en manipulables, reconocer que ni somos putas por acostarnos con muchos o en la primera cita, ni que ellos son unos egoístas por no pagar alguna cena, si queremos equidad, practiquémosla, no es pecado que nos abran la puerta, como tampoco es terrible que no nos cedan un asiento en el autobús.

Leamos, investiguemos, pongamos en práctica ejercicios que desde la cuna nos conviertan en seres únicos y equitativos, un niño también puede vestir de rosa, de hecho hasta 1940, el azul era el color para las niñas y el rosa para los niños, pon en práctica en lo que crees, no segregues por género, unifica por humanidad.

Comparto algunos vídeos por si te interesa ahondar más en este tema, haz que el cambio se geste no sólo un 8 de marzo, sino ponlo en práctica cada día de tu vida, no sólo con otros/as, sino contigo misma/o.

  1. Juguetes para chicas vs. juguetes para chicos: visten a una niña como niño y viceversa, para ver cómo reaccionan los adultos que sin conocer este dato asignan determinados juguetes a cada niño determinados por su género. ¿Cómo nos afecta incluso estas pequeñas decisiones desde la infancia?

2) La poetisa: Hissa Halal, poeta saudí es la primera mujer en presentarse en un reality show de poesía donde sólo se presentan hoombres, denunciando la diferencias e injusticias del clero saudí con las mujeres a través de su poema, ha sido llamada hereje y ha recibido amenazas de muerte, el arte es una herramienta revolucionaria y transformadora.

3) Estereotipos, ¿cómo percibimos desde pequeños las profesiones? ¿por qué?