Hablamos para comprender nuestro silencio.

Amsterdam2gether

Hablamos hasta donde era permitido, no podíamos acabar derribando las estructuras que habíamos construido en solitario, hablamos porque no nos quedaba más remedio que hacerlo, decirnos todo lo que hemos callado, callar todo lo que ya no se puede volver a decir.

No podemos pertenecernos más allá del lugar y del tiempo donde existimos un día, hablamos porque se nos daba mejor reconocer que a una hora indecente y tras varias jarras de cerveza, poner más excusas a la verdad era una tontería… entonces hablamos, sobre la verdad, sobre las mentiras, hablamos.

Se nos desgarró la lengua ante cada sonido que salía de nuestros labios, yo me moría por estar allí para clavarme en tus ojos antes de volver a irme, tú en el silencio más doloroso me gritabas todo cuando cubrías tu rostro y agachabas la cabeza, “hemos sido derrotados”.

Nos perdonamos y nos quisimos, reconocernos por una undécima vez en el más bonito de los absolutos: nosotros. Soñarnos posibles en un universo paralelo, acordamos creer en ello, aferrarnos a que posiblemente allí seguimos juntos, reventándonos el alma a besos, mordiéndonos los miedos y acumulando noches y mañanas para canjearlas por un bono de felicidad por el resto de lo que nos quedase de vida.

Hablamos como si deseáramos extendernos en el tiempo, hablamos porque sentíamos que era lo correcto, nos quedamos en medio de la tormenta esperando no llover tanto y sin embargo el diluvio asomó para recordarnos que existíamos por un breve instante, una fractura de esta historia que tuvo tanto de inconclusa, que nos empujó a finalizarnos.

Ninguno supo cómo ponerle punto final a algo que claramente llevaba puntos suspensivos, ni tú ni yo por supuesto, mucho menos nosotros, entonces hablamos y soñamos despiertos que éramos un cuento con final abierto, aquí me tienes dedicándote infinitos antes de avanzar por el camino, antes de instalarme en mi nuevo hogar, no voy a mentirte, sabes que no se me da bien hacerlo, pero no podemos postergar esta inevitable cita con la vida, que nos está gritando en la cara que debemos abandonar nuestra casa, la que construimos en un día y una noche.

Hablé y hablaste, dijiste en voz alta algo que yo sólo imaginaba, nos arrepentimos de todo lo que dejamos de hacer por culpa del orgullo, me confesé con el corazón en tus manos, entonces callamos, dimos paso a un suspiro colgado del techo y dejamos que los recuerdos echaran raíces profundas, “te quiero” dijiste, “tú eres mi significado de poesía” susurré.

Zanjamos silencios y por eso hablamos, para decirnos hola mirándonos al alma, para decirnos adiós con una maraña de emociones enredadas en las pestañas, para gritarnos “hasta siempre en un universo paralelo”, hablamos porque no tenemos remedio, porque nos debíamos palabras y porque a pesar de no querer escuchar lo inevitable, ahí estábamos, diciendo lo que habíamos callado: seguiremos adelante, nos merecemos querer a fondo y a tope, aunque no sean nuestras manos las que van enlazadas por ese camino.