Ecuación despejada al tercer día

Sólo se requirió de un poco de valentía para cometer aquel suicido ‘moral’, bastó con embriagar los sentidos en tequila y remojar cualquier miedo que provocara más bloqueos a la conciencia libre.

Se intuían, presentían en el otro sospechas del deseo oculto en los corpúsculos que abrigan esperanzador un nuevo roce, algún modo de sentir la piel a través de la ropa que los divide.

Una ecuación tan compleja de resolver, que sólo después de tres días de divagar en un punto infinito de cuestiones sin sentido, pudo ser despejada, con una sumatoria que era la clave de todo el dilema.

Ya no existe más la máscara que contenía aquel cuestionario sobre ‘el otro’. El único problema será ver directamente a los ojos evitando que alguno caiga en la trampa del silencio incómodo por conocer ahora la verdad, el resultado de resolver aquella ecuación que permaneció en la oscuridad hasta ser obligada a ser analizada a profundidad para poder ser comprendida, evitando más dolores de cabeza…

Me hizo real con ondas sonoras que atravesaron cada fibra… aun el bloqueo persiste, pero se liberó la tensión existente, lo que obligaba a silencios que hablaron por sí solos.

Marie