Piel curtida y sueños.

No sé para qué escribo estas palabras para ti, no te conozco y no me conoces, allí yacemos los dos en ese infinito universo, de pocas probabilidades, donde tu me miras y yo te observo, un lugar donde tú has llegado a mi encuentro, con tu besos en un idioma que aún no entiendo, con caricias en medio de la oscuridad y un recuerdo… un único recuerdo.

Entonces te vi de cerca e indagué profundo en tu miedos, pero terminé perdiéndome, deseando repetir el imaginario encuentro, donde tú me besabas con ansias infinitas por sentir mis besos, con la locura con la que amaneciste cuando entregándote a mi en sueños, me dijiste que deseabas verme una vez más… una vez más en tu lecho…

Y no, no sé por qué te escribo estas palabras que nunca existieron… pero que me hacen estremecer por la locura, la decadencia que tú sembraste con besos, como esa madrugada entregados al frenesí de nuestros cuerpos unidos más allá de las palabras, como ese momento donde tú y yo nos conocimos la piel, donde descubrimos el cuero del que estamos hechos.