Quererte a la antigua.

classicTal vez no llegues a comprender a plenitud lo que quiero expresar cada vez que me preguntas el por qué me quedo mirándote, sonriendo en silencio y apartando la mirada cuando lo descubres, tal vez a este sentimiento le faltabas tú para que todo cobrara sentido, para que mis letras tomaran dirección y un norte fijo, tú.

Me he ido enamorando de una forma clásica y literaria de ti, tengo ganas de todo contigo, de regalarte una tarde de otoño bajo un árbol, para plantar mil besos sobre tu frente, reconocer y memorizar tu rostro con la punta de mis dedos, buscar los lunares que componen constelaciones sobre tu piel, perderme en la curva de tu sonrisa y encontrarme con el brillo de tu mirada.

Una peculiar manera de enamorarse a la antigua, porque quiero que un día cualquiera al abrir tu buzón, recibas una de mis cartas diciéndote lo mucho que he pensado en ti, relatando cómo mi corazón se levanta frenético en las mañanas al descubrir que habitas en mi memoria y que tu olor me sacude los recuerdos, porque no voy a ocultar que te has adueñado de mis miedos y los has tirado de cabeza por la ventana.

A ti quiero tomarte de la mano todos los días que nos queden por delante juntos, que no nos importe qué piense la gente al vernos caminar por ahí, quiero que se contagien de ganas por querer de la misma manera que nosotros lo hacemos, quiero que se enamoren una vez y otra mas, que apunten y disparen directo al alma algún ‘te quiero’ sin previo aviso, tirar a matar de amor, para que la gente vuelva a vivir.

Tú me haces vibrar en otra frecuencia, te conozco de siempre, te quiero en mi ahora, porque cada minuto a tu lado se transforma en cosas que nunca podré explicar en palabras, eres tremendamente indescriptible, no puedo abogar a la cordura cuando me besas y mucho menos cuando se te ocurre soltarme tu cariño en forma de abrazos aleatorios.

Me acaricias con palabras y eso deja más huella en el alma que cuando se acaricia solamente la piel, de ti me he enamorado de forma clásica, sin prisas, con pausas, reconociendo en la lentitud de esta sincronía que las mejores cosas toman tiempo y nosotros hemos aprendido a tener días de veinticinco horas, semanas de ocho días y meses que duran un año.

En resumidas cuentas, esta certeza de querernos supera los miedos que compartimos, tengo ganas de soñar contigo escenarios que para otros serían imposibles, es que posees la capacidad de sembrar en mi alma un abanico de realidades cuando me abrazas, no puedo entonces callar este torbellino de emociones que viniste a crearme en el corazón, me he enamorado de forma clásica de ti, a la antigua, con toda la intención de que seas más que ayer, mucho mejor que mañana…