La búsqueda del Santo Grial

Creo que debí escribirte esto tanta veces en mi cabeza, que era normal que explotara un domingo mientras aún duermes. Hace tanto te presentía y añoraba que voy a decirte lo que en silencio te contaba al oído, aquello sucedió antes de conocerte, aquí voy.


Dream Big de Dan Elijah Fajardo
Dream Big de Dan Elijah Fajardo

Hola cielo,

Bueno… no sé si pueda llamarte así, pero creo que algún día desplegaré mis alas y surcaré tu mirada, tal vez por eso me ha venido el arrebato de iniciar esta misiva de esa forma, me enredo al intentar escribirte, porque a pesar de saber que existes en algún lugar, a veces me atacan las dudas.

No llegas a imaginar cuánto puedo echarte de menos en días como hoy, es una nostalgia un poco extraña, porque sin verte sé que ya extraño tu sonrisa, las cosquillas en mi garganta cuando te encuentre y se detenga el tiempo y el espacio decida estirarse, ¡vamos! me tiemblan ya las manos diciendo tanta tontería y realidad juntas.

Debes estar jugando a imaginar que los sueños se cumplen, todavía no te lo he dicho, pero llevo soñándote desde hace varios años, algo siempre me falta o me sobra, porque a este puzzle de sentimientos le siguen haciendo falta tus manos para resolverlo. Llevo amando a diestra y siniestra, creyendo que estoy un poco loca por dibujarte en mis mejores momentos de soledad, intentando llenar el espacio infinito que te espera desde siempre, desde toda la vida.

He besado tantos labios, queriendo que fueran los tuyos, que ahora me pregunto si te dignarás a cruzarte en mi camino, llega por favor a tiempo, estoy cansándome de estar a un lado del camino, porque tu mano sigue sin enredarse con la mía y todas las que he sostenido nunca podrán encajar en mis dedos, como claramente lo hacen las tuyas.

Pienso que puede quedarte precioso el apodo de ‘amor’, no sé, de alguna forma sutil todo lo que haces y harás (cuando por fin nos encontremos) será sublime y exquisito, fuera de este mundo, anidado en lo más profundo de mi alma y palpitando a mi alrededor para recordarme que de eso se trata la vida, de amar.

Ya sé que me enfrento al reto diario de perderme en el trayecto hacia ti, pero presiento que falta poco para sumergirme en tus océanos de vida, a lo mejor debemos pasar una última prueba en esta misión, algo así como ser Indiana Jones y su búsqueda del Santo Grial, sufriremos cada paso, pero al final valdrá la pena, porque tú serás la recompensa.

No tardes por favor, ajusta tu reloj y quedemos para siempre, para un café por las mañanas y una cena de besos antes de ir a la cama. Ya sé que no será fácil, nunca lo ha sido en realidad, pero cuando terminemos de dolernos y decidamos aprender sobre nosotros mismos, entonces y sólo entonces estaremos en el lugar pactado a la hora adecuada.

Nos queda poco, para compartir el resto de nuestras vidas descubriéndonos a diario. “Te espero en el futuro”, te amo desde siempre.


¿Sabes? Lo mejor es mirar hacia atrás y descubrir que por fin tus ojos son mi espejo, eres una realidad preciosa. ¡Gracias! Has llegado para convertir mi vida en un continuo viaje.