Vieja historia…

Cuenta la historia un día,

la muerte por amor,

de una dulce niña,

una bella flor.

Volvió su amor con compañía,

volvió más no con su amor,

volvió sí un día,

pero pero ya sin su corazón.

Era muy tarde entonces,

era ya frío el día

y aquella bella flor y niña

se le marchitó la vida.

Sublime era su amor,

sublime fue su vida,

bellas sus suaves manos

que pálidas se marcharon.

Se llevó él su alma

y la dejó sin vida,

se marchó con su corazón

que jamás de nuevo latiría.

Marie

Septiembre de 2003

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