Entierro

FCEBogotáSe dirigió al origen de la historia, una narración inconclusa que se vio estropeada por el tiempo y la distancia, la intensidad de besos y caricias que nunca se había permitido con otro personaje en su línea temporal, desinhibirse y desnudar más que su alma con cada encuentro y mirada cómplice en cada reunión.

Él dibujaba un corazón con las iniciales de ambos, tan sólo dos días atrás habían escrito un tatuaje en la piel del otro, se encontraron más allá de las fronteras invisibles y el dolor padecido recientemente. Ella se dejó atrapar por la embriagante ternura que despedía con cada palabra que le decía, con las canciones que cantaba mirándola a los ojos y sin importarle quién estuviera presente.

Pero allí se encontraba, rodeada de libros y sentada en un sillón, todo le daba vueltas, le pesaba el corazón y se preguntaba si algún día aquel dolor desaparecería, tomó de alguna mesa un libro de poesía, intentaba despedirse de él, decirle adiós al amor que crearon entre los dos, su ausencia la quemaba por dentro y ahora sólo quedaba un abismo profundo que no dejaba escuchar el eco de su voz, una voz que intentaba encontrarlo nuevamente.

JorgeTeillierLa mirada se le nubló al leer un poema sobre cómo a veces el amor es fugaz, profundo y eterno, así como lo que ella sentía por él, así como cuando sin quererlo consideró compartir más que su vida y su arte con alguien que estaba dispuesto a todo por ella, que sin dudarlo la abrazó con un cariño que ella no pensó jamás posible, él se le metió más allá de la piel, se le quedó clavado tan adentro que ir allí, donde todo había comenzado era el peor dolor que podía sentir, era corrosivo y ardiente y sus ojos no pudieron contener las lágrimas al notar lo mucho que él había calado en ella.

Rodeada de libros, en aquel sillón mullido, sonriendo en medio de la soledad mientras sus mejillas húmedas revelaban el estado en el que se encontraba, lo extrañaba y deseaba que las cosas hubiesen sido distintas, pero él fue un presente como ningún otro, le enseñó el valor de ser amada sin necesidad de mendigar por cariño, de cantar y bailar aún cuando miles de desconocidos la considerara loca o salida de este mundo.

Él la aceptó como era, pasional, sincera, loca, amante de libros, erótica, seductora, ávida por sentir su cuerpo sin pensar que era lo único que le gustaba de él, desquiciada por cosas que muchos ven a mal o aburridas, enredada entre la literatura, la física, las humanidades y las ciencias… tan ella, tan diferente a las que él había conocido, despreocupada, desaliñada sin estar necesariamente mal arreglada.

Conocerla lo marcaría profundamente y ambos cargan con las cicatrices de la despedida, pero ella debía enterrarlo, debía dejar que el universo le enseñara que por bellas que sean las cosas en algún momento perecen y deben marcharse, así como ellos, una historia inconclusa pero bien vivida, intensa y llena de los colores y matices que a ella tanto le gustan, la pintura que entre dos mundos colisionando pudieron construir

Allí estaba ella, mirando hacia atrás, con el cuerpo tembloroso y las manos frías, sabiendo que en el momento que cruzara aquel umbral el destino sellaría ese amargo final.

entrada-salida fcebogota

0 comentarios en “Entierro

Deja un comentario