La Mar de Músicas con sabor colombiano

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Ondatrópica lanzando un hechizo con instrumentos y una poderosa voz

En Cartagena, Murcia (España), realizan cada año un festival de música, literatura y cine del que yo vine a tener conocimiento hasta este año, y créanme que me dolió no saber de tremendo evento antes, pero ya saben uno no debe andar lamentándose por lo que no fue, más bien es aconsejable poner manos a la obra y vivir… simplemente vivir.

Antes de continuar con mi relato debo agradecer a mi prima Camila que me prestó la cámara para hacer algunas fotos, cosa que yo pueda compartir con ustedes algo de lo que viví durante tres días, en lo cuales descubrí el significado de la palabra ‘agotamiento’.

Pues bien, les venía contando sobre el dichoso festival, del que me enteré porque andaba buscando en dónde se presentaría una de mis bandas colombianas favoritas que andan de gira por Europa, se llama Monsieur Periné y Anna Bella de Bélgica puede dar algo de fe de lo buenos que son; en cualquier caso buscando sobre la gira me topé con que vendrían a Cartagena (Murcia), justo a una hora y unos cuantos minutos de distancia desde la casa de mis padres, súmenle que el concierto era gratis y que se iban a presentar en el Festival ‘La Mar de Músicas’, entonces ¡zuaz! El gusano de la curiosidad picó, no resistí y me puse a mirar, para mi sorpresa y alegría no era la única banda colombiana que se presentaría, en aquel momento me latía el corazón con fuerza, la sonrisa dio aparición en el rostro y me sembró un fuerte “iré” en el alma.

El país invitado este año fue Perú, aquí les comparto la programación que hubo durante el festival, así podrán ver la variedad de eventos y actividades gratuitas o pagas que ofrece uno de los mejores festivales a los que he asistido, agréguenle que Cartagena es una ciudad bellísima, con el encanto del Mediterráneo y una historia que se entrelaza más allá del mismo tiempo, donde ruinas antiguas nos permiten viajar al pasado e imaginar obras teatrales en un Teatro Romano y en el cual uno puede perderse más allá de si mismo, donde la historia vive y permanece aún cuando ya muchos han perecido y nosotros… bueno no estamos exentos a esa norma.

Ondatrópica
Ondatrópica

Ondatrópica lanzó un hechizo.

Yo estaba lista, una falda blanca y larga, cabello recogido, cámara en mano y al pie de la tarima ¿pero y los demás?¿Qué sería de los que no sabían qué era eso de Ondatrópica? En Colombia tenemos un universo paralelo, allí también tenemos a Cartagena, pero es una Cartagena diferente, sin ruinas romanas ni altares a míticos dioses como Júpiter o Juno, entonces ¿qué sería de aquellos que no conocían sobre la ancestral magia de un tambor que se comunica en la distancia, que anuncia la vida o la muerte?

Las luces desaparecieron por un instante, una voz habló, suave y con un castellano marcado en el acento, el corazón palpitó en mi cabeza “….con ustedes desde Colombia ¡Ondatrópica!” Ahogué mis gritos y salté emocionada, allí estaban, listo para desatar un hechizo que se ha perfeccionado por la fusión de maestros en las bellas artes musicales, años de experiencia en cada uno de ellos que unidos crearon un encantamiento que endulza el corazón y hace mover las caderas, no importa si se nació o no con el ‘suin’ porque ellos le enseñan a la gente, los embriagan con ritmo, los trasladan a una Latinoamérica cargada de conocimiento, de ese embrujo del pacífico con su herencia africana y uno en Cartagena tan cerca de África siente cómo el Universo confabula para que ellos, los maestros que conforman Ondatrópica vengan y pongan a bailar incluso al más serio y aburrido.

Sudé, bailé, me tomé las cinco cervezas que compré con un abono para cervezas, sonreía emocionada, intenté grabar pero descubrí que prefería ser una extensión más de aquellos monstruos musicales, debía dejarme llevar por eso que ellos proclamaban con sus voces e instrumentos, conocí a unos españoles que no salían del asombro al conocer sobre hechizos traídos de tierras tan lejanas, les prometí subir foto y nota al respecto, espero que ellos sonrían un poco al ver esto, no… no los olvidé, gracias por acompañarme esos minutos antes de irme.

Aquí les dejo fotos sobre lo que viví ese día, disfruten si así lo desean y recuerden venir dentro de un año por Cartagena, la de Murcia, a la que nombraron una vez más en Colombia, una Colombia donde el pregón no muere, donde la sonrisa es un emblema y donde permanece intacto un saber ancestral que obliga a los sentidos a sucumbir a la palabra cantada y a la poesía infinita de una cumbia.

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