Miércoles 24

1621970_738690439474535_459033029_nNi hoy es 24 ni mucho menos miércoles, a lo mejor me he atrevido a escribirte algo que no suene coherente, porque eso fuimos, pura incoherencia, siempre me ha parecido desde ti que los miércoles saben a realismo mágico en mi vida, que los 24 me han hecho no sólo ganar rifas sino nuevas historias y letras.

Sin embargo estoy aquí, un 31 con pinta de viernes, te canté sin que estuvieras y sigo a ratos (ya no tantos) mirando tu foto a escondidas de todos los que nos conocieron, de todos los que nos quedaron por conocer. A ratos apareces para salvarme de mi misma, como ese paracaídas que decidí no volver a usar por temor a que no funcionara, porque sabes que me estaban cotizando el corazón por pedazos disparejos.

Que cada 24 me pesa más que el anterior, pero el último (y eso no te lo he contado) me agarraron del nudo que dejaste en mi estómago y halaron, halaron tan fuerte que se me desbarató medio cuerpo, la otra mitad alcancé a salvarla y es que aún, por más que ya no sea miércoles, ni cantemos bajo la lluvia o no hayan juegos de pies helados bajo las sábanas, sigo creyendo que allá en tu mundo irreal me piensas a ratos, me estiras en este maldito tiempo que no sirve más que para que te me vayas del alma.

Siento que el último 24 (y esto no te lo he contado) agarré el equipaje de mano y lo puse afuera de la puerta, la misma que pediste dejara abierta, esa que has usado para salvarme de mi misma cuando sientes que alguien más empieza a borrar tus líneas, dime ¿cuántos 24 mas nos quedan, tres, cinco, diez hasta que vuelvas? Creo que extravié tu llave el miércoles, se me perdió en pliegues de papel tan ajenos a ti que se me convirtieron en la poesía que no quiero escribir.

Llueve, tengo frío, pero es la clase de frío que sólo tiene una solución, una que tú conociste un 24 con pinta de miércoles y no como el mío que tuvo pinta de viernes con sabor a sábado, esos días se hicieron incompletos y caóticos, tú no viniste a rescatarme de mi misma hasta que llegó el martes, tal vez muy tarde, tal vez muy temprano.

tumblr_m54nqsIWfG1qm4k40o1_500Tuve un miércoles que no sabía a 24 pero que lo evocaba, tú no estabas para rescatarme de mi misma, te aniquilaste y ya se me olvidó tu aroma, aunque el olor a naranjas sigue sabiendo a ti, aunque la lengua me sabe ahora a vino blanco o a cerveza, no  a vermouth o  vino tinto, ni a libros nuevos o a una librería en el centro de Bogotá, nuestro 24 tan surrealista se me ha convertido en hechizos tempranos en un lugar más viejo que tú y yo juntos.

Ahora leo con las manos un libro que me quema los ojos si me atrevo a leerlo de noche, ya sabes lo que dicen “quien juega con fuego termina quemado”, pero hay algo que no te he dicho, me encanta leer nuevas líneas, sobre todo si están rotas, desajustadas, caóticas e incoherentes, restaurar a lo mejor puede ser una palabra, pero estoy tan rota todavía que mi único alivio es intentar arreglar algo que está igual o peor dañado que yo.

No es miércoles, no es 24, sólo viernes 31 con cara de sábado 1, quiero curarme de ti pero al mismo tiempo quiero morirme contigo.

0 comentarios en “Miércoles 24

  1. ” (…) la misma que pediste dejara abierta, esa que has usado para salvarme de mi misma cuando sientes que alguien más empieza a borrar tus líneas”. Genial. Me encantó! Gracias. <3

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