Preludio sobre el olvido

adios2Hoy he venido a decirte qué color tienen mis silencios y ausencias, la tonalidad grisácea de algunas mañanas y la gama de soles que a veces asoman por la ventana.

Mis peticiones son tan simples que volverás a beberlas en una copita de jerez, queriendo embriagarte con el recuerdo de mi piel ahora tan distante y que te acusa en ocasiones de pecar por encima de lo permitido.

Me gusta abrir mis labios para devorar tu esencia que se tiñe de azul en la noche, sucumbir a recorrerte con el pensamiento para encontrarte donde ya no habitas, dejar que inundes con tu invisible presencia cada rincón de mi cuerpo inhabitable.

Hoy he venido a ponerle nombre a la tentación que represento para ti, a cada línea que has escrito para atarme a tu memoria, tildando cada sílaba como la última y sin embargo dejando todos los finales abiertos por si yo decido ponerles punto final.

A ti quiero convertirte en palabras, para soltarte al aire en un profundo gemido que te invoque, con la clara intención de hundir mi nariz en tu cuello y besarte de tal forma que todo parezca un accidente.

Voy a cubrir mis manos con el aroma que tanto añoras, para bañarme con las ideas que sólo puedes compartir conmigo a través de un lenguaje que nos vio crecer; voy a jurarme “infielmente tuya” para no venderte ilusiones que se disfracen de realidades, porque a ti quiero hacerte eterno.

En este laberinto, tú eras mi centro ideal para perder no sólo la cabeza, así que en ésta encrucijada llena de historias sólo me queda soñarte cuando esté despierta, que tú harás lo mismo queriendo que ella sea más como yo… y que yo no me fuera.

adios

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