Causa y consecuencia: las sonrisas.

3d5d18f5d3aab576b8c80ad5024fe0daQuiero decirte todas aquellas palabras que aún no sé escribir, las quiero bordar en tu labios a través de un beso infinito, invocando a todos mis demonios para bailar en pleno Walpurgis bajo la luz de una Luna con el olor del otoño y el color del verano.

Se me antoja hundir mis manos en tu cabello, sumergirme y enredarme en ese laberinto de ideas que presurosas ocurren por tu cabeza, en un intento un poco infantil de jugar contigo sin que lo sepas, escondiéndome detrás de tus ojos galácticos, justo bajo del árbol de pensamientos que no termino de descifrar cuando me besas.

Me atrevo a creer que más allá de nuestros encuentros fugaces y a la vez eternos, existe la posibilidad de estar juntos a pesar la distancia, para enamorarme de las canciones que me envías y de cada retazo de amor que sin querer me dejas en el alma, cuando al fundirme en tu abrazo me unes por dentro.

No es necesario que sigas buscando tu reflejo en mis ojos, porque habitas en lo absoluto de mi ser, porque para aprender a bailar, me bastó con tu melodía y para volar me alcanzaron tus alas cuando mi vida iba en caída libre.

Ven esta noche a mi lado, te invito a una copa o dos de sueños, de una vida posible, de mis ganas de prepararte una cena de ilusiones, de regalarte un año con posibilidades que tienen pronóstico de cumplirse, de promesas que no se rompen y de un café caliente cuando parezca que nos hemos aburrido.

Para amarte sólo necesito saber que soy la causa detrás de tu sonrisa, porque cuando sonríes se eleva mi alma.

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