Intención de libertad.

El mundo está lleno de intenciones, intenciones que ocurrieron a tiempo y otras que se quedaron suspendidas en el espacio con el formato de una duda, por eso yo nunca quise ponerte en las notas a pie de página, sino en aquellas líneas que nunca se terminan de escribir.

Fuiste la intención más bonita en un sistema que colapsaba a diario, el ojalá que nunca llegó a certeza y que sin embargo quiso convertirse en un futuro que sólo se materializó en ilusiones que cruzaron todas las fronteras, en otoños que nunca conocieron el invierno, porque tenían la esperanza de que de repente ocurriera la primavera.

Tuve esa idea loca de enredarme no sólo en tu cabello, sino también en tus sueños, porque tú augurabas intención de quedarte cuando todo se había derrumbado, porque prometiste que el olvido nunca llegaría y que yo, sería siempre lo que tú habías estado buscando.

Pero la intención quedó suspendida en el espacio, cuando nos convertimos en recuerdos de un tiempo mejor, cuando creímos que el mapa siempre señalaría aquel tesoro que habíamos escondido, sin comprender que ya habíamos gastado hasta el último penique en aquel baúl tan lleno de ilusiones.

Volviste a mi, porque tus anclas nunca abandonaron mis puertos, sin saber que ambos habíamos perdido la brújula que indicaba el camino de regreso… buscamos en miradas ajenas lo que ya no nos pertenecía, aquello que sólo ocurre una vez y convierte en mito una historia, la nuestra.

Mi intención nunca fue perderte, pero en mi búsqueda por regresar a ti, terminé extraviándome en el camino, olvidando que no necesitaba encontrarte, porque ya habitabas en mi memoria.

Ahora sólo me queda en el corazón una última intención, te quiero libre de mi, para que no me busques donde ya no existo, porque después de tantos viajes y de tantos caminos, he vuelto a encontrarme y mi destino ya no es contigo…

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