Quiero que ocurras.

El mundo dejó de ceñirse a mi cintura el día que tú apareciste,
con tu silencio y tus pausas,
bebiendo una taza de café a las cinco de la mañana.

Suenan de fondo los ecos de tu recuerdo,
el abrazo de la madrugada
y un beso que despunta con las miradas.

Dame un pase abierto e infinito a tu alma,
enamórame con el canto de tus caricias,
piérdeme entre tus bosques,
otórgame la calma.

El universo resuena en mi piel cuando me alcanzas,
ven a derrumbar los cimientos de mis miedos
para convertirme en certezas,
respirándome en pequeños bocados,
devorando cada una de mis ganas.

Quiero sucumbir a los temblores de un sueño,
consumiendo mil Lunas,
para alcanzar de un mordisco tus anhelos,
evitando cualquier señal de rendirme…

                                     …Porque el mundo se detuvo de golpe, cuando tú apareciste.

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