Reina de Saba

Me intrigan tus líneas,
esas que demarcan la frontera de tus ojos,
el áureo número de tu boca,

el pecado presente en cada rincón de tu piel.

No sabría decirte si me invitas a confesar mis delitos,
pero te aseguro que tu mirada me encarcela el alma,

deliciosa, bohemia y profunda me atraviesas
con tu voz que fluye como el agua.

Calma mi sed,
sacia mis ganas…

Imbuye mis espacios con tu aroma,
que quiero hundirme en tus comisuras
y anclarme en el riesgoso abismo de tu cintura,

reina de Saba, azahar y dulzura.

Escucha mi invocación,
responde a estas plegarias…

Divina e infinita te extiendes,
desde el centro de mi corazón,
hasta los confines de mi alma.